En su cuento La
ciudad y los perros, Mario Vargas Llosa no cuenta una historia sobre chicos
en una escuela militar, muy similar a lo él encontró durante su tiempo en el
Colegio Militar Leoncio Prado. Aunque hay
muchísimo que decir sobre esta novela increíblemente famosa, hay varios temas a
recurren durante muchas partes del cuento.
También, estos temas a veces reflejan las experiencias reales del
autor. Mucho de la trama del cuento, por
ejemplo, ocurrió a Mario Vargas Llosas en alguna manera. Es decir que mucho de obra, incluyendo los
personajes, reflejan como él veía el mundo después de crecer y salir del
colegio militar. Digo esto porque es importante
tener en cuenta la historia para que se comprenda mejor los aspectos más
pequeños y difíciles de ver del autor.
Con un poquito de información sobre el autor, se entiende de donde
vienen sus opiniones, y además, cuales opiniones suele introducir en sus
obras. En primer lugar, vamos a
investigar el lenguaje de La ciudad y los
perros para ver qué efecto tiene para el lector. Por ejemplo, tenemos el personaje del
Poeta. Como escritor influido por poetas
y autores de su propio continente, y como escritor a sí mismo, Vargas Llosa
tiene respeto para los poetas, y en este hecho se puede ver el uso del técnico
del sarcasmo. Eso es porque el Poeta se
llama así no por escribir gran poesía y prosa profunda, sino por escribir pornografía por favores, cigarrillos,
etc. Un personaje, Cava, explica que
traen “al poeta a que le cuente una de esas historias que engordan la pichula,”
(Llosa, 13). Aunque bastante grosera,
esta explicación sirve para algo. Sirve
para subrayar como la vida de ser militar, o por lo menos estudiante militar,
no sólo cambia la vida sino manipula la vida.
Alguien con talento como el poeta tiene que gastar su capacidad y su
tiempo libre sólo para entretener a otros cadetes a quienes puede entretener
simplemente con cuento crasos. Utilizando
ésta técnica complicada y bien escondida, Vargas Llosa aprovecha la potencial
de los personajes para contar su propia historia. Se puede suponer por esta parte del cuento
que Vargas Llosa busca expresarse y escribir sobre sus experiencias en el
colegio militar en Perú. Es posible que
Vargas Llosa quiera que el lector mire al poeta como el autor que ha creado
este personaje.
En segundo lugar, se puede ver mucho en
el primer capítulo que el autor utiliza con frecuencia mucho diálogo entre párrafos
largos de descripción. Está técnica
sirve para muchísimas razones. Más evidentemente, estas líneas de dialogo
ayudan a romper el ritmo del cuento. Logran
este efectos porque las frases que dicen los personajes son bastante cortas y pasan
en una manera muy rápida, como una conversación natural y muy rápida, que sólo podía
existir entre personas que pasan mucho, sino demasiado, tiempo el uno al otro. Pero más que su impacto en el ritmo del
cuento, los diálogos ofrecen la oportunidad para el autor desarrollar a varios
personajes a la vez sin tener que incluir todos. Es decir que Vargas Llosa utiliza esta
técnica para iluminar los problemas entre los varios tipos. Por ejemplo, Alberto y el Esclavo discuten la
relación entre el Esclavo y el Jaguar, diciendo:
¿Cómo
haces para que te duren los cigarrillos? - dice Alberto- A mí se me acaban los
miércoles, a lo más.
-
Fumo poco.
-¿Por
qué eres tan rosquete? - dice Alberto -. ¿No te da vergüenza hacerle su turno
al Jaguar?
- Yo
hago lo que quiero - responde el Esclavo- ¿A ti te importa?
- Te
trata como a un esclavo - dice Alberto- Todos te tratan como a un esclavo, qué
caray. ¿Por qué tienes tanto miedo?
-A ti
no te tengo miedo.
Alberto
ríe. Su risa se corta bruscamente (Llosa, 9)
Aquí Vargas desarrolla una relación en una manera que
también muestra los caracteres de dos personajes. Se puede ver como el Jaguar les trata a otras
personas, y además se puede ver que
Alberto le da la culpa al Esclavo por no defenderse.
El
lenguaje de Vargas Llosa es muy curioso en este cuento. Con frecuencia se repite el tema de palabras
que describen a los personajes como animales.
Uno de los ejemplos más evidentes es el nombre del Jaguar, pero hay más
ejemplos al dentro del texto. “La mano
de Alberto empuja suavemente la puerta, que cede sin ruido. Mete la cabeza como
un animal olfateando una cueva,” escribe Vargas Llosa (10). A Mario Vargas Llosa le gusta establecer una
jerarquía así. En esta obra hay hombres,
niños, animales, y esclavos. La manera
en que el autor describe a cada persona y cada personaje le da al libro un
sistema de los con poder y los sin poder.
Esta jerarquía parece reflejar la manera en que funcionaban los años que
Vargas Llosa pasaba en su colegio militar.
Además, le muestra al lector el interés del autor en la justicia
social. Como ya se sabe, Vargas Llosa
pasó mucho tiempo en las selvas de su patria tan pronto como pudiera,
investigando los problemas de los indígenas y las oportunidades que faltan
allí. Por todo eso es evidente que, en
el principio de su obra maestra La ciudad
y los perros son utilizadas con frecuencia e interesantemente las técnicas
literarias para explicar su vida y la vida de sus personajes. Nos ayuda en
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