Thursday, May 14, 2015

Técnica literaria en La ciudad y los perros

En su cuento La ciudad y los perros, Mario Vargas Llosa no cuenta una historia sobre chicos en una escuela militar, muy similar a lo él encontró durante su tiempo en el Colegio Militar Leoncio Prado.  Aunque hay muchísimo que decir sobre esta novela increíblemente famosa, hay varios temas a recurren durante muchas partes del cuento.  También, estos temas a veces reflejan las experiencias reales del autor.  Mucho de la trama del cuento, por ejemplo, ocurrió a Mario Vargas Llosas en alguna manera.  Es decir que mucho de obra, incluyendo los personajes, reflejan como él veía el mundo después de crecer y salir del colegio militar.  Digo esto porque es importante tener en cuenta la historia para que se comprenda mejor los aspectos más pequeños y difíciles de ver del autor.  Con un poquito de información sobre el autor, se entiende de donde vienen sus opiniones, y además, cuales opiniones suele introducir en sus obras.  En primer lugar, vamos a investigar el lenguaje de La ciudad y los perros para ver qué efecto tiene para el lector.  Por ejemplo, tenemos el personaje del Poeta.  Como escritor influido por poetas y autores de su propio continente, y como escritor a sí mismo, Vargas Llosa tiene respeto para los poetas, y en este hecho se puede ver el uso del técnico del sarcasmo.  Eso es porque el Poeta se llama así no por escribir gran poesía y prosa profunda, sino por escribir  pornografía por favores, cigarrillos, etc.  Un personaje, Cava, explica que traen “al poeta a que le cuente una de esas historias que engordan la pichula,” (Llosa, 13).  Aunque bastante grosera, esta explicación sirve para algo.  Sirve para subrayar como la vida de ser militar, o por lo menos estudiante militar, no sólo cambia la vida sino manipula la vida.  Alguien con talento como el poeta tiene que gastar su capacidad y su tiempo libre sólo para entretener a otros cadetes a quienes puede entretener simplemente con cuento crasos.  Utilizando ésta técnica complicada y bien escondida, Vargas Llosa aprovecha la potencial de los personajes para contar su propia historia.  Se puede suponer por esta parte del cuento que Vargas Llosa busca expresarse y escribir sobre sus experiencias en el colegio militar en Perú.  Es posible que Vargas Llosa quiera que el lector mire al poeta como el autor que ha creado este personaje. 
En segundo lugar, se puede ver mucho en el primer capítulo que el autor utiliza con frecuencia mucho diálogo entre párrafos largos de descripción.  Está técnica sirve para muchísimas razones. Más evidentemente, estas líneas de dialogo ayudan a romper el ritmo del cuento.  Logran este efectos porque las frases que dicen los personajes son bastante cortas y pasan en una manera muy rápida, como una conversación natural y muy rápida, que sólo podía existir entre personas que pasan mucho, sino demasiado, tiempo el uno al otro.  Pero más que su impacto en el ritmo del cuento, los diálogos ofrecen la oportunidad para el autor desarrollar a varios personajes a la vez sin tener que incluir todos.  Es decir que Vargas Llosa utiliza esta técnica para iluminar los problemas entre los varios tipos.  Por ejemplo, Alberto y el Esclavo discuten la relación entre el Esclavo y el Jaguar, diciendo:

¿Cómo haces para que te duren los cigarrillos? - dice Alberto- A mí se me acaban los miércoles, a lo más.
- Fumo poco.
-¿Por qué eres tan rosquete? - dice Alberto -. ¿No te da vergüenza hacerle su turno al Jaguar?
- Yo hago lo que quiero - responde el Esclavo- ¿A ti te importa?
- Te trata como a un esclavo - dice Alberto- Todos te tratan como a un esclavo, qué caray. ¿Por qué tienes tanto miedo?
-A ti no te tengo miedo.
Alberto ríe. Su risa se corta bruscamente (Llosa, 9)

Aquí Vargas desarrolla una relación en una manera que también muestra los caracteres de dos personajes.  Se puede ver como el Jaguar les trata a otras personas, y además se puede ver que
Alberto le da la culpa al Esclavo por no defenderse. 

            El lenguaje de Vargas Llosa es muy curioso en este cuento.  Con frecuencia se repite el tema de palabras que describen a los personajes como animales.  Uno de los ejemplos más evidentes es el nombre del Jaguar, pero hay más ejemplos al dentro del texto.  “La mano de Alberto empuja suavemente la puerta, que cede sin ruido. Mete la cabeza como un animal olfateando una cueva,” escribe Vargas Llosa (10).  A Mario Vargas Llosa le gusta establecer una jerarquía así.  En esta obra hay hombres, niños, animales, y esclavos.  La manera en que el autor describe a cada persona y cada personaje le da al libro un sistema de los con poder y los sin poder.  Esta jerarquía parece reflejar la manera en que funcionaban los años que Vargas Llosa pasaba en su colegio militar.  Además, le muestra al lector el interés del autor en la justicia social.  Como ya se sabe, Vargas Llosa pasó mucho tiempo en las selvas de su patria tan pronto como pudiera, investigando los problemas de los indígenas y las oportunidades que faltan allí.  Por todo eso es evidente que, en el principio de su obra maestra La ciudad y los perros son utilizadas con frecuencia e interesantemente las técnicas literarias para explicar su vida y la vida de sus personajes.  Nos ayuda en        

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